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¿Qué es el autismo?

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El autismo

El autismo es un conjunto de diferencias neurológicas conocidas como Trastornos del Espectro Autista (TEA) que afectan la comunicación, el conocimiento, la planificación, la imaginación y la sociabilización. Habitualmente se manifiesta en conductas repetitivas, compulsivas, obsesivas e inusuales, pueden ser leves, moderadas o profundas y pueden ser diagnosticadas aproximadamente entre los 18 y 36 meses de edad.

En un síndrome que permanece por toda la vida y que con terapias desde edad temprana se puede lograr una adecuada autonomía. Hasta la fecha no es posible determinar con exactitud las causas que lo originan y las últimas estadísticas en México señalan que 1 de cada 300 niños es diagnosticado con autismo (INSAR, 2012).

El síndrome de Asperger es un conjunto de condiciones mentales y conductuales que forman parte del espectro de trastornos autísticos. Quien lo padece se caracteriza, fundamentalmente, por anomalías en cuatro aspectos del desarrollo: el lenguaje, la socialización, la motricidad gruesa y ciertos rasgos de conducta.

El diagnóstico de autismo requiere la observación profesional de por lo menos seis características conductuales y de desarrollo, que los problemas se hayan manifestado antes de los tres años de edad, y que no haya evidencia de otras condiciones que son similares. La prueba se le llama comúnmente “DSM-IV”, por sus siglas en inglés.

El Manual Estadístico y Diagnóstico de Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría es la principal referencia diagnóstica usada por profesionales de salud mental y por proveedores de seguro médico en Estados Unidos. DSM-I, DSM-II, DSM-IV

Cada niño con autismo es diferente de otro, sin embargo se han establecido algunos comportamientos muy similares, tales como: 

  • Lenguaje poco o nulo, o bien pierde el habla. 
  • Ecolalia, repite lo mismo o lo que oye (frases o palabras). 
  • Actúa como si fuera sordo, pero no soporta ciertos sonidos o luces muy fuertes como por ejemplo, la licuadora o el microondas. 
  • No mira directamente a los ojos. 
  • Se obsesiona con los objetos sin razón alguna. 
  • No muestra ningun interés por los juguetes y/ o no los usa adecuadamente. 
  • Tiende a reunir objetos o los pone en línea. 
  • Muestra total desinterés por su entorno y en las relaciones sociales con los demás. 
  • No responde a su nombre. 
  • No obedece ni sigue instrucciones. 
  • Cuando quiere algo, no lo pide, toma la mano de alguien dirigiéndola a lo que desea. 
  • Rechaza el contacto físico. No le gusta que lo toquen o carguen. 
  • Aleteo de manos (como si intentara volar) en forma rítmica y constante. 
  • Gira o se mece sobre sí mismo. 
  • Se queda quieto observando un punto como si estuviera hipnotizado. 
  • Camina de puntitas (como ballet). 
  • Puede ser un niño hiperactivo (muy inquieto) o pasivo (demasiado quieto). 
  • Muestra agresividad y/o puede ser en ocasiones auto agresivo (se golpea a sí mismo). 
  • Tiene una gran obsesión por el orden y la rutina, rechaza los cambios. 
  • Se enoja mucho y hace rabietas sin razón aparente o porque no obtuvo algo. 
  • Sonríe sin razón aparente (como si viera fantasmas). 
  • En ocasiones, estos niños, además de ser autistas, tienen algún otro trastorno del desarrollo (retraso mental, motriz, Síndrome de Down, etc.) 
  • Solo un pequeño segmento de niños con autismo, llega a mostrar alto grado de inteligencia; su falta de aprendizaje se hace evidente, debido precisamente a su pobre o nula comunicación. 

En México se maneja la cifra de 45,000 niños con autismo entre toda la población. Datos de la Clínica Mexicana de Autismo, nos indican que el autismo se incrementa 17% cada año y que se ignora el número de adultos que existen en el país con este padecimiento. 

Se sabe que nacen cuatro personas con autismo por cada pequeño que presenta síndrome de Down. Por cada cinco niños con autismo hay una niña. En Estados unidos, hoy en día, se estima que uno de cada 150 niños es diagnosticado con autismo, lo cual lo hace más común que la combinación sumada del cáncer infantil, la diabetes juvenil y el SIDA pediátrico. Se estima que 1.5 millones de personas en Estados Unidos y decenas de millones en el mundo son afectadas por el autismo. Estadísticas gubernamentales sugieren que la prevalencia del autismo aumenta anualmente entre 10 y 17%.

El Autismo, no tiene cura , solo se educa mediante diferentes tipos de terapias.La mejor evidencia científica disponible indica que existe un potencial de que sean varias combinaciones de factores las que causan el autismo; son múltiples componentes genéticos que puedan causar autismo por sí solos o posiblemente en combinación con la exposición a factores ambientales que aún están por determinarse. El momento de la exposición durante el desarrollo del niño (antes, durante o después del nacimiento) puede también jugar un papel en el desarrollo o la presentación final del trastorno.